Historia de la manzana
Una gran mayoría de estudiosos datan la antigüedad de la manzana en épocas prehistóricas, afirmando, incluso, que el cultivo del manzano se remonta al origen de toda civilización. Diversos historiadores atribuyen su origen a China; otros lo localizan en las proximidades del Mar Negro, en Asia Menor; y no faltan los que aseguren el claro origen de este fruto.

Adan y Eva
Se puede pensar en favor del origen oriental de la manzana, acerca de la curiosa tradición cristiana que asocia a este fruto con el primer pecado de Adán y Eva. Se piensa haber demostrado en trabajos anteriores el origen de esta tradición, nacida no antes del siglo IX y difundida en Europa a partir del siglo XV.
Los restos más antiguos de manzana, según Herr, corresponden a la época más reciente de la Edad de Piedra, entre 8000 y 2500 años antes de Cristo; y en opinión de Engel, ya aparecen formas cultivadas de manzana en el periodo de Hallstatt, correspondiente a la primera época de la Edad de Hierro.
Los latinos denominaban malum a la manzana y malum matianum a una especie de la misma dedicada a Macio, escritor culinario, tratadista de Agricultura y amigo de César. Apicio, célebre gastrónomo romano de la época de Tiberio, nos ofrece diversas recetas de manzanas en su curiosa obra De re Coquinaria y Anthimus, médico del siglo VI, afirma en su Epístola De Observatione Ciborum que las manzanas y peras, lo mismo que otros frutos, sólo sientan bien cuando maduran al sol.
¿Cuándo llegó la manzana a Asturias? No hay respuesta cierta a este problema. Sabemos que ya se cultivaba y era apreciada como fuente de riqueza en el siglo VIII, según consta en el documento de fecha 25 de noviembre del año 781, suscrito por los padres benitos Fromestano, Máximo y sus monjes, fundadores del Monasterio de San Vicente de Oviedo. Otro documento muy interesante es el testamento de Fakilo, cuya antigüedad data del año 793 ó 803, y que narra cómo el testador hace donación de la quinta parte de su hacienda a favor del Monasterio de Santa María de Libardón (Colunga).

De Re Coquinaria de Apicio
Posiblemente la cultura árabe, vinculada a la historia española desde el siglo VIII y manifestada en todo su esplendor hasta el siglo XIII, haya tenido también mucho que ver con la expansión del cultivo del manzano en nuestras tierras, basándose sobre todo en el carácter medicinal de sus frutos.
A partir del siglo XII existían en Asturias los llamados contratos de mampostería o manpostura, fórmula jurídica que ligaba a terratenientes y colonos, por los que el dueño de una tierra hacía a otro, un contrato para que la roturase y plantase de manzanos. De este modo, según documentos que obran en el Archivo de San Pelayo de Oviedo, las monjas de San Bartolomé de Nava cubrieron de pomaradas sus extensos terrenos de Villaviciosa y Colunga.
A partir del siglo XVI y XVII ya se ha extendido de forma amplia el cultivo del manzano, siendo ya en el siglo XIX y posteriores parte fundamental de la economía asturiana.