Ruta de la Sidra




Si alguna pasión puede resumir el espíritu de esta tierra, es la que Asturias siente por su Sidra. Así es que esta Ruta de la Sidra Asturiana es un ambicioso viaje para aquellos afortunados visitantes que decidan conocer nuestra región de punta a punta. La elaboración de la Sidra nos acompañará siempre, ya que está presente en todas y cada una de las Comarcas que forman el Principado de Asturias.

El recorrido que nos propone la Ruta de la Sidra es tan amplio que se puede dividir en tres itinerarios alternativos, para así adaptarlo a las preferencias de cada visitante. El primer recorrido incluye las comarcas Oscos-Eo, Parque Histórico del Navia, Comarca Vaqueira, Bajo Nalón, Comarca Avilés, Cabo Peñas y Gijón. La segunda ruta transcurre a lo largo de las comarcas de Fuentes del Narcea, Camín Real de la Mesa, Montaña Central, Oviedo, Comarca del Nora, para finalizar en la Comarca de la Sidra. Por último, un tercer itinerario nos permitirá conocer las comarcas del Valle del nalón y el Oriente de Asturias.

La Sidra es uno de los símbolos y elementos de identidad más característicos de la gastronomía asturiana, pero aún lo es más la cultura en torno a su degustación. La sidra está presente en las reuniones de amigos, en las fiestas, en las comidas familiares, en cualquier momento de celebración. Tomar una botella de sidra es sinónimo de compartir, de comunicarnos, de establecer vínculos. Como cualquier momento mágico, también tiene su propia liturgia, cuya máxima expresión es el escanciado. El escanciador tiene como misión darle el toque final de calidad al producto, haciendo brotar aromas y texturas y entregando al comensal un trago perfecto. Escanciar bien constituye todo un arte y necesita de muchas horas de práctica. La altura, la figura, la cantidad de sidra despreciada, la dosis justa de fuerza al romper contra el vaso, la medida exacta del culín. todo ello hace de los escanciadores un elemento indispensable en las sidrerías.

De Oscos - Eo a Gijón

Castropol y la Ría del E0, Reserva de la Biosfera
Castropol y la Ría del E0, Reserva de la Biosfera

Desde el extremo oeste del Principado comenzamos un recorrido que parte de Oscos-Eo. Se trata de un territorio eminentemente rural, que mantiene una belleza pintoresca dispersada entre prados, cultivos, grandes superficies arboladas y monte bajo. No obstante hablamos de una zona declarada Reserva de la Biosfera desde Septiembre de 2007. El agua está presente en todo el territorio, que se divide entre las vegas y valles del río Eo, y por otro lado, las tierras de los Oscos. Merece la pena realizar una excursión en barca a lo largo de la Ría del Eo, donde podremos observar multitud de especies de aves y las labores de cultivo de ostras y almejas que allí se producen.

Gran parte de la materia prima de los platos típicos de esta comarca procede de sus costas o de la ría del Eo, pescado de roca, almejas, mejillones y navajas, aunque la caza, la carne de ternera, las fabas, los productos de huerta, el pan o las empanadas amplían el ya de por si rico repertorio gastronómico de la comarca, al que postres como los frixuelos o el requesón (derivado lácteo) con miel ponen un broche exquisito a cualquier comida.

Nos acercamos a la vega del río Navia, para entrar en el Parque Histórico del Navia, donde se conservan innumerables vestigios de las culturas primitivas de antiguos pobladores, como los asentamientos castreños que nos ayudan a conocer en profundidad el pasado prerromano de la región, o nos aguardan impresionantes recursos naturales como las Cascadas de Oneta, en Villayón. Un espectacular fenómeno natural que además nos espera al final de un bonito paseo de tan sólo media hora. Lo que nos vamos a encontrar es un conjunto de tres saltos de agua que se escalonan en pocos metros, dando lugar a una tremenda corriente que se precipita desde una altura de quince metros, trazando una bella cascada.

La Sidra es mucho más que una bebida, una manera de relacionarse, y la mejor manera de disfrutarla es en buena compañía. (Gijón)
La Sidra es mucho más que una bebida, una manera de relacionarse, y la mejor manera de disfrutarla es en buena compañía. (Gijón)

La cocina de esta comarca sabe a mar, la merluza, lubina, chipirones y todo tipo de mariscos regalan al comensal con platos en los que se hace sabor la tradición marinera de la zona.

Al continuar por la costa occidental entramos en la Comarca Vaqueira, que recibe su nombre de la tradición de los vaqueiros, antiguos pastores trashumantes que habitaban y explotaban sus ricas praderías, conocidos como brañas. Esta comarca es también muy conocida por sus yacimientos de oro, que fueron explotados ya por los romanos. Si nos adentramos hacia el sur llegaremos a la localidad de Tineo, donde podremos visitar el Museo del Oro y conocer la tradición de los bateadores, buscadores de oro que desde hace miles de años rastrean los ríos de la comarca en busca de pepitas. Gracias a la recuperación de esta tradición, convertida ahora en afición y atractivo turístico, se organizan en Tineo competiciones internacionales. En la zona costera existen algunas playas que no debemos perdernos. Próximas a Luarca nos encontramos en las localidades del mismo nombre con las playas de Otur, arenal de gran belleza y valor paisajístico, de casi 600 m. de longitud, y Cadavedo, en forma de concha y de arenas finas y blancas. Continuando hacia el este, ya en el concejo de Cudillero encontramos La Playa del Silencio, una recóndita playa de piedra con forma de concha, donde medio kilómetro de calma nos aguarda. Otras playas interesantes son las de La Concha de Artedo, próxima a Lamuño, que tiene un hermoso cabo: la Punta del Rebeón y junto a ésta, la de San Pedro de la Ribera, con buenos equipamientos y accesos desde Soto de Luiña.

Aldea de Ponte en la comarca del Bajo Nalón (Soto del Barco)
Aldea de Ponte en la comarca del Bajo Nalón (Soto del Barco)

Además de sus quesos, la comarca tiene una gran tradición de productos de charcutería y pesca, como son el chosco de Tineo (embutido), chorizo de ciervo y jabalí, cezina, merluza del pincho, caldereta, curadillo (plato de pescado), y en la elaboración de postres como bolinas (empanadillas de nuez), carajitos del profesor (dulce de avellana) y las natas vaqueiras.

Continuando nuestro recorrido costero hacia el este nos adentramos en el Bajo Nalón donde encontraremos la playa de los Quebrantos, en Soto del Barco. En Muros de Nalón la playa por excelencia es la del Aguilar, de arena dorada y fina, que está rodeada de suaves acantilados y bosques. Esta zona tiene un microclima idóneo para el cultivo de Kivi, concentrándose aquí algunas de las explotaciones más importantes de España.

El Bajo Nalón nos ofrece una exquisita oferta culinaria de tradición marinera y hortícola: angula, salmón, fabas con almejas, pixín, trucha y postres típicos de la zona: boroñines (dulce de avellana), así como otras delicias elaboradas con kiwi y miel. 

Estamos llegando a la Comarca Avilés, en la que una visita a la ciudad que da nombre a la comarca, es imprescindible. Será un placer conocer el patrimonio cultural que despliega Avilés a lo largo de sus calles, a cada paso nos sorprenderán Iglesias como la de San Nicolás de Bari, Palacios como el de Valdecarzana o conjuntos de casa indianas que nos trasladarán desde la edad media hasta la arquitectura del siglo XIX. Su casco antiguo está considerado uno de los más importantes de la costa cantábrica, y fue declarado Conjunto Histórico-Artístico. Un paseo nocturno por la villa puede ser muy especial gracias a su iluminación monumental. Si nos acercamos a la playa de Salinas, en la península de La Peñona, nos encontraremos con el Museo de Anclas. Está concebido como un conjunto monumental al aire libre, donde se resalta la belleza de las anclas, que junto con el Templo de los Océanos, o el busto de Philippe Cousteau, proporcionan un bonito homenaje al espíritu marino. Uno de los elementos más innovadores en Avilés lo constituye el Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer, un equipamiento de primer nivel en fase de construcción cuyo diseño arquitectónico ha sido concebido y donado por este prestigioso arquitecto, premio Prícipe de Asturias. Junto al futuro desarrollo de la Isla de la Innovación en su entorno se recuperará un área históricamente industrial y muy deteriorada ambientalmente para convertirlo en la nueva centralidad de Avilés. Una transformación urbana sin precedentes en el Principado de Asturias que devolverá a la ciudad su mirada a la Ría y actuará como nuevo motor de desarrollo económico.

Palacio de Ferrera y Ayuntamiento (Avilés).
Palacio de Ferrera y Ayuntamiento (Avilés).

La mesa de la comarca viste sus platos de mar y de productos de la tierra, conviviendo en perfecta armonía sabores en principio tan diferentes como el pote de berzas, y el bacalao o los oricios (erizos de mar) y el mejillón. El mantecado de pascua uno de los postres con mas tradición de la zona, cristos (pasteles de almendra) y colasinos (pastas) completan la oferta de la repostería avilesina.

A pocos kilómetros al este de Avilés está el Cabo Peñas, catalogado como Paisaje Protegido, donde se encuentra el faro más septentrional del Principado. Un lugar sencillamente espectacular, cuyo Centro de Recepción de Visitantes e Interpretación del Medio Marino de Peñas - en la planta baja del faro - alberga un espacio expositivo que nos acerca a la flora y fauna de estos parajes. Al borde de los acantilados existe una senda peatonal que nos conduce por un itinerario didáctico-ambiental que nos ayudará a apreciar este entorno único.

Aprovechando nuestra ruta podemos dejarnos seducir por los platos típicos de la zona como la merluza a la cazuela, la caldereta de marisco (mezcla de productos del mar), el bonito, las sardinas o la fariñona (morcilla con huevo crudo y harina de maiz). En lo que a postres se refiere no deberíamos marcharnos sin probar las marañuelas (pastas) o el arroz con leche.

Iglesia de San Pedro (Gijón), en uno de los extremos de la Playa de San Lorenzo
Iglesia de San Pedro (Gijón), en uno de los extremos de la Playa de San Lorenzo

Una buena manera de terminar este primer recorrido de la Ruta de la Sidra, es visitando Gijón. No nos podemos perder el ambiente que bulle en esta ciudad, sobre todo en verano. Además nos reserva exquisitos paseos por Cimadevilla, su barrio por excelencia, que ha sabido mantener la personalidad histórica dando paso a la vanguardia. La Plaza Mayor o la Plaza del Marqués, que alberga el monumento a Don Pelayo, nos están siempre invitando a participar en la vida de la ciudad. También nos brinda otras ofertas de ocio, como es su innovador Acuario, donde podremos conocer en detalle unas 5.000 especies marinas de todo el mundo. La oferta cultural la encabeza Laboral, Ciudad de la Cultura, un impresionante recinto resultante de las obras de remodelación de la antigua Universidad Laboral, ahora convertida en un espacio único para la educación, la producción cultural y la industria creativa. Ofertas que podemos complementar con una parada relajante en el Centro de Talasoponiente, uno de los más modernos centros de Talasoterapia, situado al borde del mar y apenas a 2 minutos del centro de la ciudad. Después del merecido descanso podremos reponer fuerzas visitando las instalaciones de la empresa elaboradora de sidra Asturiana de Vinos y degustando sus caldos.

Por su situación geográfica, la cocina Gijonesa une en su variada oferta platos comunes a otras comarcas como la fabada, el pote asturiano, la menestra, o aquellos en los que pescados y mariscos sean los protagonistas, entre los postres mas conocidos que podemos degustar en esta comarca están la tarta gijonesa (de almendra) o la tarta charlota.

De Fuentes del Narcea a la Comarca de la Sidra


Este segundo recorrido, empieza en Fuentes del Narcea. Este es un entorno de bosques mágicos y paisajes rurales que nos ofrecen bellezas diferentes en cada estación del año. Una comarca que ha sabido conservar  prácticamente íntegra su biodiversidad. Aquí podremos disfrutar del Parque Natural Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, el más extenso de Asturias y declarado Reserva de la Biosfera. Este parque se caracteriza por sus grandes masas forestales autóctonas y por ser uno de los lugares de mayor riqueza faunística de toda la Cordillera Cantábrica. En su interior existen además dos Espacios Naturales Protegidos de gran interés: la Reserva Natural Integral de Muniellos, el mayor robledal de España y uno de los mejor conservados de toda Europa y la Reserva Natural Parcial del Cueto de Arbás, uno de los mejores ejemplos de modelo glaciar de las áreas montañosas occidentales asturianas.

Este es el marco ideal para asegurar la protección de especie emblemáticas, como el oso pardo cantábrico, la nutria, el corzo, el jabalí y el lobo, con áreas estables de cría y presencia de grupos familiares. Las especiales condiciones climáticas de la comarca así como su orografía y composición de suelo hacen de ésta una zona idónea y única dentro del Principado para el cultivo de vides. Una característica que ya conocían los romanos y que consolidó la tradición vitivinícola de esta comarca.

El potaje de berzas, la caza, carnes, productos del cerdo o las truchas dan a la cocina de la comarca una variedad que hace al sentarse a la mesa difícil escoger un plato en concreto. Dificultad que no disminuye a la hora de elegir el postre y decidir entre la rosca de Ibias, el requesón con miel o los frixuelos por ejemplo.

Siguiendo el rastro del oso cantábrico hacia el este llegaremos al Camín Real de la Mesa, donde tomaremos la popular Senda del Oso, una serena senda peatonal y cicloturista, habilitada sobre un antiguo trazado de un ferrocarril minero cuyo tramo de Trubia a Quirós data del año 1884. Unos de sus tramos comienza en Tuñón y recorre una veintena de kilómetros hasta llegar a Entralgo y otro de 10 kilómetros que va desde el cruce de Caranga (Proaza) hasta Santa Marina (Quirós). En Quirós se han rehabilitado a su paso varios elementos vinculados a la actividad minera (lavadero de mineral de Xagarín en San Salvador y El Cribu en Santa Marina) además de zonas recreativas y turismo activo. La senda mantiene un gran atractivo como emblema de la ruta, dos osas pardas cantábricas. Son las hermanas Paca y Tola, habitantes del monte Fernanchín, con las que podremos coincidir al mediodía o a media tarde. El Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, en esta misma Comarca, es uno de los principales sistemas montañosos de la Cordillera Cantábrica. La especial configuración geológica del conjunto de la comarca ha permitido que se concentren en esta área algunos los principales hallazgos del Paleolítico de Asturias. Yacimientos como la Cueva de la Peña de Candamo o la Cueva del Fornu o del Conde (Santo Adriano), entre otros, conforman un espacio privilegiado que recientemente se ha visto consolidado tras la inauguración del Parque de la Prehistoria de Teverga, en el que se pueden apreciar réplicas exactas de las mejores muestras del arte parietal europeo, alguna de ellas declaradas recientemente Patrimonio de la Humanidad.

Podremos visitar también el Parque Natural de Somiedo, Reserva de la Biosfera, un lugar casi mágico, de valles profundos y picos de gran altitud, con lagos de montaña de extraordinaria belleza, También merece la pena detenerse en el Ecomuseo de Somiedo, donde nos ofrecerán interesantes muestras de la etnografía y modos de vida de la zona.

Aldea de Cedemonio (Illano), en el Parque Histórico del Navia
Aldea de Cedemonio (Illano), en el Parque Histórico del Navia

La gastronomía del Camín Real está muy ligada a su propia orografía. Son típicos los nabos, arbeyos (guisantes) con jamón, el pan de escanda (cereal) y como postres la fresa y el tocinillo de cielo.

El recorrido entra ahora en Montaña Central, una zona privilegiada donde conviven desde hace siglos recursos naturales de alta calidad paisajística con actividades productivas perfectamente integradas en este suelo rural. Existe una marcada presencia humana, nacida al amparo de la explotación del carbón en los cursos medios de los ríos, que ha dado lugar a los principales asentamientos urbanos e industriales. Mientras que las  montañas, lugar de nacimiento fluvial, conservan un bello paraje natural. Iniciamos la ruta visitando la Vía Romana de la Carisa, en Aller, que debe su nombre al general romano Publio Carisio que la mejoró y abrió de forma permanente en el año 26 A.C. para convertirse en la vía de penetración y abastecimiento de las tropas romanas durante el período de enfrentamiento con los astures hasta el año 14 a. C. Como todas las  comunicaciones del imperio, tenía un alto valor estratégico y militar y estaba protegida por fortificaciones. Ya en la edad media formó parte del Camino de Santiago y en los útimos siglos se convirtió en una ruta habitual de comunicación y comercio con la meseta y acceso a los pastos de montaña.

Santa María del Naranco (Oviedo), joya del Prerrománico Asturiano
Santa María del Naranco (Oviedo), joya del Prerrománico Asturiano

Continuamos hacia el norte para visitar el Paisaje Protegido de la Sierra del Aramo, recorrido por los ríos Morcín, Riosa y Trubia. Los bosques de montaña acebos, hayas, robles, castaños y espineras dejan paso a medida que descendemos a excelentes pastos para ganado vacuno y caballar. La extracción de cobre y cobalto se conoce desde la Edad del Bronce y ha constituido una actividad de gran importancia. En Riosa todavía pueden verse los vestigios de estas explotaciones.

En esta comarca pueden encontrarse ejemplares de liebre europea. Pero la gran variedad de aves: petirrojos, mirlos comunes, gavilanes, cuervos, urogallos, águilas reales, alimoches comunes y culebreras europeas, hacen de esta zona un paraíso ornitológico.

A la hora de sentarnos a la mesa, la Montaña Central nos ofrece lo mejor de su naturaleza: productos de matanza, pote, setas, caza, castañas y postres de tradición milenaria como la miel o más elaborados, como el panchón a base de masa de pan.

Desde este privilegiado enclave descendemos a Oviedo. Un recorrido a través del interior de nuestra región no debe olvidar la capital del Principado, que concentra en su casco antiguo la esencia de otros tiempos. La configuración de las calles del casco antiguo mantiene prácticamente el trazado de su época medieval, tres grandes ejes paralelos que marcaban las puertas que se abrían en la muralla. La catedral sigue presidiendo la vida de la ciudad. En el monte del Naranco, nos aguardan algunas de las muestras más emblemáticas del Prerrománico Asturiano.

Iglesia de San Martin. (Siero) Comarca del Nora, cuenta con inmejorables ejemplos de arquitectura religiosa.
Iglesia de San Martin. (Siero) Comarca del Nora, cuenta con inmejorables ejemplos de arquitectura religiosa.

Ante nosotros se erige un legado declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Atesora las construcciones más emblemáticas del Arte Prerrománico, Iglesias como la de San Julián de los Prados, la de San Miguel de Lillo o Santa María del Naranco. Oviedo es hoy en día una ciudad volcada en la cultura y los servicios y sin duda es una urbe diseñada por y para el peatón. Nos ofrece la posibilidad de largos paseos a lo largo de su extenso y bien cuidado casco antiguo o el atractivo de sus modernas avenidas y centros comerciales. La capital es sede permanente de los Premios Internacionales Príncipe de Asturias, que atraen anualmente a la región a grandes personalidades del mundo de la cultura, la ciencia, el deporte y la comunicación. Una de las señas de modernidad más características de la ciudad es el Palacio de Congresos, una singular y emblemática obra del arquitecto Santiago Calatrava, que en pleno centro ofrece equipamientos culturales, comerciales y administrativos. Entre los platos mas conocidos de la zona están el Pote de Antroxu (carnaval), los garbanzos con bacalao y espinacas (plato típico de la Fiesta Gastronómica del Desarme) y la carne gobernada. Los carbayones (pasteles de almendra) son uno de los postres mas conocidos de la comarca.

Al este de Oviedo encontramos con la Comarca del Nora, de gran tradición agraria y ganadera. Siero ha sido siempre lugar de comercio y la salida natural hacia Cantabria y País Vasco. Es de destacar la Fiesta de Los Huevos Pintos, en Martes de Pascua, declarada de Interés Turístico Nacional. Ese día se exponen y venden huevos pintados a mano con elementos del folclore asturiano. Noreña es bien conocida por su tradición gastronómica y sus industrias cárnicas. Precisamente los profesionales del sector crearon la fiesta de El Picadillo y El Sabadiego, donde se homenajeaba a los mejores chacineros del año. Posteriormente esta fiesta se hizo muy popular y se ha convertido ya en una cita gastronómica ineludible. Llanera recibe su nombre de las amplias llanuras y praderías que alberga Es sede de algunos de los grandes equipamientos deportivos y de ocio de la Región, como el Aeródromo y Centro Regional de Deportes y Recreación de La Morgal. En verano no podemos perdernos la llamativa fiesta de los Exconsuraos, en la que se celebra una cena medieval, acompañada de torneos y espectáculos de la época, en conmemoración de la excomunión que en el año 1408 se dictó contra los vecinos de Llanera después de que éstos vejaran al comendador en respuesta a los excesivos tributos.

Son esas industrias cárnicas las que nutren la cocina de esta comarca, así, no es de extrañar encontrar en ella como productos estrella el picadillo, sabadiego (embutidos), la carne de ternera, el pitu de caleya (pollo criado de forma natural) o el chorizo con que se hace el bollo de comadres, en el apartado de postres son típicos los picatostes (torrijas dulces) o la empanada de dulce.

El Museo del Jurásico (Colunga) nos acerca al pasado remoto de la region.
El Museo del Jurásico (Colunga) nos acerca al pasado remoto de la region.

Este segundo recorrido llega finalmente hasta la Comarca de la Sidra. El importante crecimiento que experimentó la zona gracias a la producción de sidra, se puede entender con una visita al Museo de la Sidra, en Nava. Allí nos acercarán a los métodos tradicionales del cultivo de la manzana y conoceremos las nuevas tecnologías y procesos de esta industria. En Nava se celebra además todos los años el Festival de la Sidra, donde compiten en calidad las producciones de toda la región y se dan cita los mejores escanciadores para demostrar su habilidad en el Concurso Internacional de Escanciadores, una prueba que atrae a miles de aficionados. Merece la pena acercarse a la costa y descubrir la Ría de Villaviciosa, un hermoso espacio natural de gran riqueza biológica con una extensión de ocho kilómetros, que está catalogado como Reserva Natural Parcial. En Villaviciosa tendremos oportunidad de visitar algunos llagares como Sidra Cortina y la elaboradora Valle, Ballina y Fernández donde degustar sus caldos. También en esta Comarca, entre Colunga y Lastres, se encuentra un punto estratégico de la llamada Costa de los Dinosaurios, por sus yacimientos de huellas de estos saurios. Es el Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), que acoge una muestra muy completa y didáctica del mundo de estos fascinantes reptiles.

Dentro de la oferta gastronómica de la comarca el cabrito, la boroña de forna (pan de maiz horneado con embutidos en el interior), los pescados y mariscos, la caza, carnes, y fabas, son fiel reflejo de la diversidad que encontramos a los largo de esta comarca y fruto de su tradición agrícola y ganadera. Las fayueles (conocidas en otras partes del Principado de Asturias como frixuelos), y arroz con leche (al que incluso se le dedica un festival en el concejo de Cabranes) forman parte de la extensa variedad de postres que podemos degustar en la Comarca de la Sidra.

Del Valle del Nalón al Oriente de Asturias

El Museo de la Siderurgia (Langreo), ocupa el interior de la chimenea de una antigua central térmica.
El Museo de la Siderurgia (Langreo), ocupa el interior de la chimenea de una antigua central térmica.

Este tercer itinerario comienza en el Oriente de Asturias, caracterizado por la espectacular diversidad y contraste de paisajes que provocan la proximidad entre la costa y los imponentes macizos de los Picos de Europa. La riqueza del patrimonio artístico prehistórico que se conserva en Asturias es realmente impresionante. Esto es debido al peculiar relieve kárstico del Oriente de Asturias, que permitió la formación geológica de multitud de oquedades donde nuestros antepasados encontraron las condiciones ideales para sus asentamientos y plasmaron sus imágenes y símbolos. Se han aglutinado hasta 13 equipamientos culturales en torno a estos yacimientos bajo la denominación de Paraíso Rupestre del Oriente de Asturias. Así, podremos visitar a lo largo de esta ruta y siguiendo una dirección de este a oeste a lo largo de la costa, las Cuevas del Pindal en Ribadedeva y el ídolo de Peña Tú en Puertas de Vidiago. También son característicos de esta costa los Bufones, grandes chorros de agua a presión provocados por la fuerza del oleaje cuando se cuela entre los orificios de las rocas, produciendo así un silbido o bufido que da nombre a este fenómeno. Los campos de bufones más reseñables son los de Arenillas, en Vidiago, y el Bufón de Santiuste, al que se accede desde Buelna.

Haremos una parada en Llanes donde podremos visitar la empresa elaboradora Pomarada Puerta del Pino, que nos permitirán conocer la sidra en su origen y tomar un culín para reponer fuerzas A continuación es también parada obligada la Playa de Gulpiyuri, una pequeña playa interior situada en la localidad de Naves. Es un espacio de gran singularidad geológica y paisajística, declarado Monumento Natural, que se inunda durante pleamares vivas, confiriendo a esta playa la apariencia de una piscina salada.

Continuaremos por la costa hacia Ribadesella, donde están las espectaculares cuevas y pinturas rupestres de Tito Bustillo que junto a las de Llonín (en Peñamellera Alta) y Covaciella (Cabrales) han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Adentrándonos ahora hacia el interior llegamos a Cangas de Onís, puerta de entrada a Covadonga y el Parque nacional de los Picos de Europa. La Basílica de Covadonga y la Cueva de la Santina son lugares de culto y peregrinaje inmersos en un paisaje inigualable. A sus espaldas se elevan imponente los tres macizos de los Picos de Europa, donde el Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes preside el Parque Nacional de los Picos de Europa y Reserva de la Biosfera.

La singular orografia del Oriente de Asturias donde mar y montaña se dan la mano se refleja en su gastronomía en la que encontramos, productos del cerdo, pescados y mariscos, boroña preñada y embutidos. Postres como el arroz con leche, la compota de manzana y leche frita son tan sólo una muestra de la variada oferta de esta comarca.

Abandonamos el Oriente de Asturias y penetramos ahora en la comarca del Valle del Nalón, una zona estrechamente vinculada al pasado industrial de nuestra región, que antaño fue el motor de la economía asturiana. En Langreo, centro neurálgico de la cuenca minera del Nalón, tendremos una gran oportunidad de entender el presente de Asturias a través de los Museos de la Minería y de la Siderurgia, industrias que forman parte de las tendencias sociales, la economía y la historia de nuestra tierra. Estos dos museos pretenden aunar cultura, industria, ocio e historia. Ascendiendo a través del valle hacia el sureste nos encontraremos con el Parque Natural de Redes, declarado Reserva de la Biosfera. En la localidad de Campo de Caso se sitúa su Centro de Interpretación, que nos acercará al conocimiento de sus bosques de hayas, acebos, tejos, robles y avellanos.

La gastronomía de la comarca Valle del Nalón nos ofrece platos contundentes donde se conjuga la caza y la huerta de la zona. Son típicos sus potes, las cebollas rellenas, pimientos rellenos, truchas con jamón y elaboraciones de jabalí, corzo y cabrito. Como broche final podremos degustar postres como el brazo de gitana (pastel) y la tarta de ablanes (avellanas). La Ruta de la Sidra Asturiana nos ofrece un equilibrado cóctel de mar y montaña, pueblos que se asoman al mar, valles escondidos, campos de pumaradas, coquetos puertos pesqueros y aldeas de montaña. Una experiencia con el sabor de la mejor sidra, a través de la cual conocer esta maravillosa tierra.  

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